Autoayuda

¿Puedo decidir de quién enamorarme?

¿Puedes decidir de quién enamorarme o estoy destinada a meter la pata? Estas son preguntas comunes, pero hoy hablamos del tema:

La creencia popular dice que no decidimos de quién enamorarnos y cuando terminamos una mala relación nos gusta pensar que no tenemos la culpa de que las cosas hayan salido tan mal. Sin embargo, ¿es válido decir que no tenemos ninguna responsabilidad y el destino nos juega constantes malas pasadas no más para ver qué hacemos?

La química

Seguramente alguien les ha presentado a alguien que es guapa, inteligente, divertida, pero no les llama ni un poquito la atención. Y por el contrario, todas tenemos una relación en la que pensamos (o decimos) “te juro que no sé qué le veía” aunque en su momento parecía buena idea.
Esto no es un misterio para nadie, pero se debe a que con algunas personas tenemos más afinidades que con otras o llenan expectativas y necesidades mucho mejor.

Quizá en este primer round, podemos decir que no es del todo nuestra culpa. Sin embargo, no perdamos de vista que esta etapa de la vida se llama enamoramiento y no amor. Gustar de alguien por lo volátil que es, su capacidad de dejar las cosas para buscar el bien propio o a pesar de que es más infiel que paloma citadina puede traer sus consecuencias y justo aquí es cuando decidirás si continúas en este camino y aceptas la posibilidad de que no salga como en tu mente.

¿Andamos?

Este quizá es el momento más importante. Más allá de hacer un sondeo con sus amigos, un estudio mercadológico cuantitativo y cualitativo de lo que te puede ofrecer la chica, pregúntate cómo trata a la demás gente. Porque una vez terminada la etapa de la miel, te tratará con cotidianidad y es ahí donde verás lo mejor y lo peor de su carácter aplicado en ti.
Otra cosa a tener en cuenta es la forma en que llevan las diferencias entre ustedes. Quizá eres entusiasta de las comedias románticas y vas a los estrenos de cada churro adolescente que aparece en el verano, mientras que ella comenta con pasión películas suecas que vio en un cine que nadie conoce, pero que premiaron en Cannes en el 82. Todos tenemos derecho a ser diferentes y nos enriquecemos de esas diferencias, pero la forma de resolver esas pequeñas cosas será determinante en desavenencias futuras.

Íbamos bien, pero ya no

Otro momento en que podemos decidir si amamos o no es cuando las cosas se ponen mal dentro de la relación. Quizá antes te llevaba de picnic a su lugar especial o hacían millones de cosas interesantes y ahora todo es aburrido, hablan mucho menos que de costumbre, pelean por todo o te sientes menos importante en la relación… el punto es que no te sientes cómoda con lo que pasa entre ustedes, pero la amas mucho.

Lamento decirte que lo que está pasando en gran medida es porque dejas que así sea. Si has hablado de lo mucho que te molesta una situación y se ha hecho tan cansado hablar de eso que tu voz es un ruido en el horizonte, quizá sea hora de cambiar de sitio.

Volviendo al tema, sé que habrá muchas que me digan que para nada están de acuerdo con que el amor se puede elegir, pero les pido que se tomen en serio estas palabras cuando dicen que cuando se trata de elegir amar a alguien hay que escogerse a una misma y amar a alguien más a partir de esa premisa.

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