Actualidad

El techo de cristal o cómo la sociedad limita la grandeza femenina

¿Alguna vez has notado que algunas empresas tienen más directores que directoras o que el poder se ostenta en un hombre por el simple hecho de serlo? O ¿has leído como en las noticias comentan con sorpresa y admiración cuando una mujer es la jefa? Hoy en BTA! hablaremos de un término que ronda los inconscientes colectivos.

Un poco de historia

Sobre todo después de la reciente elección en Estados Unidos, se ha escuchado mucho esta expresión pero fue en 1986, algunas no habíamos nacido, que se nombró por primera vez en el Wall Street Journal como Glass ceiling barriers a las trabas que experimenta una mujer (altamente cualificada para un puesto de prestigio y responsabilidad) debidas su género.

Tristemente no sorprende que 30 años después, frases como: “Ella no puede ser jefa porque tienen hijos y o los cuida o atiende el changarro”, “las madres solteras le echan más ganas” o “es un equipo de hombres, le va a faltar mano dura” e incluso “Es bien neurótica hay que presentarle un “goei” para que se aliviane” no son ajenas a nuestra cotidianidad.

La analogía con el cristal es nefastamente acertada, pues alude a conductas invisibles que propician la baja esperanza de ascenso a puestos claves.

rs_1024x759-161122150816-1024-ellen-degeneres-obama-medal-of-freedom

Se rompe el techo

Como nos enseñó Ratatouille, la gastronomía es un mundo difícil para las mujeres y si hojeamos las guías de los grandes restaurantes cuesta creer la proporción de hombres que son “merecedores” de las estrellas.  Incluso los ejemplos más inspiradores como el de Niki Nakayama (N/Naka, que vimos en Chef’s Table I) son minoría.

Y como Niki hay varios honrosos ejemplos que han decidido ignorar las voces que les dicen “Tú no puedes” y escuchar la interior que les dice “Quiero más”.

Islandia

Hace unos 40 años, la fuerza laboral de mujeres islandesas decidió que si no se les consideraba como iguales, no trabajarían y harían ver su verdadero valor. Era un 24 de octubre de 1975 y a pesar de lo soleado que parecía, la presión que se impuso cuando el 90% de las mujeres del país que dejaron sus hogares y puestos de trabajo fue un parteaguas para iniciar lo que se conoce como la emancipación de las mujeres en esa nación.

Actualmente, se han ido tomando acciones que buscan la equidad laboral, y con su 44% de ministras parece haber voluntad de reacción frente a las contrastantes estadísticas del resto del mundo.

Estos datos aproximados, nos indican que aun cuando existe una desventaja malfundada en estereotipos, el camino a romper estos techos va.

¿Alguna vez has sentido que limitan tus posibilidades de ascenso por ser mujer?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Lo más popular

To Top