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SOS: Salir del clóset en el trabajo

Quisiéramos que el mundo fuera completamente distinto al actual y pudiéramos disfrutar de un espacio sin prejuicios y/o discriminación. Nuestro trabajo debería de ser de ese tipo de lugares, donde podamos expresarnos libremente, charlar con nuestros compañeros de trabajo sobre cosas tan cotidianas como un disgusto con nuestra chica o que quizá no hemos decidido qué hacer el fin de semana, ya saben, como hacemos con nuestros amigos de confianza.

Esconderte en el trabajo no solo es un conflicto para ti, también es un problema para las empresas, porque ¿A quién le gusta laborar escondido y sin motivación de ser quien es? A nadie, nunca. De hecho para las empresas es positivo tener personas fuera del clóset, ya que contarían con gente motivada, productiva y feliz, a su vez la compañía envía un mensaje de respeto a la sociedad y proyecta una imagen positiva.

 

Entonces ¿Por qué esconderse? Hablemos primero sobre los miedos más comunes de salir del clóset en el aspecto laboral.

 

Razón principal: Homo-lesbo-bi-transfobia

 

No solo los demás empleados o compañeros pueden estar enfermos de su lesbofobia, también los jefes, sufrir discriminación, abusos o violencia por ser tú misma, no suena nada tentador.

 

Despidos injustificados: Algunos superiores tienen una mentalidad demasiado conservadora, muchos LGBTTTI no pueden darse el lujo de ser despedidos porque necesitan un empleo para solventar su vida y prefieren callar a quedarse sin ingresos por la discriminación de un superior.

 

Soportar prejuicios: Quizá están en ese proceso donde te dicen “yo tengo muchos amigos gays pero” y te cuentan muchos prejuicios y tabús, una no anda para aguantarlos a diario y prefiere callar a soportar las miles de preguntas tontas que puedan realizar.

 

Ahora lo bueno ¿Cómo decirlo en un trabajo? Lo primero es observar el ambiente laboral, que si en el compañerismo hay burlas homofóbicas o lesbofóbicas, típicas como “mira a ese jotito” o “vi a unas lesbianas besarse, machorras” o cualquier cosa que sientas malintencionada, si sientes que todo eso es muy pesado, quizá no valga mucho la pena hablarlo con dichas personas, una poco a poco siente quién es de confianza o con quién te llevarás bien en el trabajo.

 

Si ya tienes tus amiguitos y no sabes cómo decirlo, menciona cosas pequeñas como “vi una película muy buena con dos mujeres que eran novias, estaba buena”, haz breves conversaciones sobre el tema y observa su reacción si es positiva va por buen camino. Lo siguiente es decirlo ya con naturalidad “el otro día salí con una chica y no sé, creo que no se repetirá”, de ahí es posible que la o las personas se confundan un poco pero solo afirma las cosas y siéntete segura al hacerlo.

Cuando de plano no obtienes buenas respuestas poco a poco hay que decir ‘comper’ y alejarse para evitar conflictos, puede pasar, aunque personalmente prefiero ser positiva al respecto. Si la reacción negativa proviene de algún superior y/o estás siendo molestada, abusada o discriminada por alguien más puedes meter una queja en el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación o en tu comisión estatal o local de Derechos Humanos.

 

Si tú eres la jefa, intenta aplicar políticas de comportamiento respetuoso y tolerante hacia la diversidad sexual en tu empresa o negocio, podemos cambiar esto desde dentro generando pequeños avances.

 

Como lo dice la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana”, por tanto tu derecho es ser tú mismx, sentirte en un espacio laboral seguro y libre de discriminación.

 

Fuente: Gestion.pe

Expansión.mx

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